El presidente de los Estados Unidos de América, Joe Biden, llega este domingo a México con una propuesta para atender la crisis migratoria y la urgencia de frenar los estragos del narcotráfico en la Unión Americana.
Antes de viajar al Paso, Texas, punto de salida hacia México, el presidente anunció un programa de migración limitada a cuatro países: Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, sumidos en profundas crisis, aunque el flujo incesante abarca varias naciones.
Se permitirá el ingreso mensual de hasta 30 mil personas durante dos años, apenas un paliativo, reconoce Biden, que culpa a los republicanos de bloquear un plan más ambicioso. Concretado con México, el programa refuerza una parte las expulsiones de quienes ingresen ilegalmente.
El encuentro bilateral Biden-López Obrador también estará marcado por el fentanilo, droga sintética 50 veces más potente que la heroína, cuya producción y tráfico controlan los carteles mexicanos con precursores químicos provenientes de China.
Casi dos tercios de las 108,000 muertes por sobredosis registradas en Estados Unidos en 2021 involucraron opioides sintéticos. Y solo en 2022 se incautó más fentanilo del que se necesitaría para matar a toda la población de Estados Unidos, asegura la DEA.
Por ello, Biden busca “ampliar el intercambio de información” con México sobre precursores y “fortalecer la prevención”, señaló el jefe de la diplomacia estadounidense para América Latina, Brian Nichols.